Mitos y realidades de la diabetes gestacional
Mitos y realidades de la diabetes gestacional
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Mitos y realidades de la diabetes gestacional

La diabetes gestacional se desarrolla solo durante el embarazo, y aunque suele ser motivo de intranquilidad para la paciente, resultan más preocupantes las recomendaciones poco informadas que recibe de amigos y familiares sobre su tratamiento. Para evitar riesgos a la salud, te presentamos los mitos más comunes sobre esta condición y sus realidades.

Mito: comer en exceso (“por dos”, como algunos dicen) provoca diabetes en el embarazo.

Realidad: la diabetes gestacional no es ocasionada por alimentación sin medida; se presenta cuando el organismo es incapaz de producir suficiente insulina (o sufre una disminución en su efecto) durante el embarazo.

El páncreas (órgano ubicado detrás del estómago) se encarga de “fabricar” la insulina, hormona que ayuda al organismo a usar la glucosa para obtener energía y a controlar los niveles de glucosa en sangre.

Sin embargo, la “revolución” hormonal que supone el embarazo hace que las células usen la insulina en forma menos efectiva, lo que aumenta la necesidad de dicha hormona en el organismo, de manera que si el páncreas no puede producirla en cantidades adecuadas, aparece diabetes gestacional.

Mito: niveles altos de glucosa en el embarazo se deben a que el proceso de gestación requiere mayor energía.

Realidad: si bien el cuerpo utiliza la glucosa para obtener energía, el hecho de que se registren índices demasiado altos de esta sustancia en la diabetes gestacional no significa que se traducirán en “mayor” fuerza para realizar actividades o soportar más kilos de peso cada día, todo lo contrario, esta condición daña la salud de la embarazada y del futuro bebé.

Mito: la diabetes gestacional se identifica en las primeras semanas del embarazo

Realidad: dentro de las pruebas que se practican al inicio de la gestación regularmente se incluye un examen de glucemia; si desde el principio los resultados indican niveles altos de glucosa en el embarazo, la probabilidad de que se diagnostique diabetes tipo 2 es elevada. 

En cambio, cuando los niveles de glucosa son elevados, pero sin confirmarlo, se puede hacer una prueba de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28 del embarazo para diagnosticar diabetes gestacional. 

Mito: cuando el embarazo concluye, la diabetes gestacional deja de ser un problema. 

Realidad: esto no es totalmente cierto, pues incluso si los niveles de glucosa en sangre regresan a los valores normales una vez que el bebé ha nacido, la probabilidad de presentar diabetes (por lo general tipo 2) más adelante es acentuada. Por tanto, la paciente debe realizarse pruebas de detección de diabetes o prediabetes, al menos, cada 3 años.

Mito: la diabetes en el embarazo solamente afecta la salud de la gestante.

Realidad: si la enfermedad no está bien controlada genera complicaciones a la madre y al bebé al mismo tiempo, pues éste también registra aumento en niveles de azúcar en sangre; además, el hecho de que el pequeño crezca demasiado (está “sobrealimentado”) puede originar complicaciones durante el parto e, incluso, obligar al médico a realizar cesárea.

A su vez, la placenta sufre lesiones y edema (acumulación de líquido) que dificultan su función en el intercambio materno-fetal, lo que eleva el riesgo de que el bebé nazca con problemas respiratorios o tenga mayor probabilidad de morir antes o poco tiempo después del alumbramiento.

Otro dato a tomar en cuenta es que la diabetes gestacional hace que la futura mamá sea más susceptible a padecer enfermedades infecciosas y estados hipertensivos (elevación de presión arterial con riesgo de preeclampsia). 

Mito: para evitar niveles altos de glucosa en el embarazo nunca usar Splenda® (sucralosa), ya que es más dulce que el azúcar.

Realidad: aunque Splenda® endulza 600 veces más que el azúcar, diversas investigaciones y análisis de comités internacionales, además de la FDA y la Secretaría de Salud de México, han aprobado su uso en mujeres embarazadas, incluso si tienen diabetes gestacional, ya que ayuda a limitar la ingesta de hidratos de carbono y no produce daños ni alergias al bebé.

Mito: una sola prueba basta para lograr el diagnóstico certero de diabetes gestacional.

Realidad: el diagnóstico se establece ante la presencia de niveles anormalmente altos de glucosa en sangre, lo cual solamente es posible tras varias pruebas de glucemia. Además, es recomendable que la madre repita los exámenes después del parto para comprobar si realmente se han normalizado tales índices.

Mito: la diabetes gestacional sólo aparece una vez.

Realidad: si bien el trastorno generalmente desaparece después de que nace el bebé, es posible que la mujer desarrolle nuevamente diabetes gestacional al volver a quedar embarazada.

Por tanto, se recomienda vigilancia médica posterior al parto para buscar signos de diabetes, ya que el riesgo de presentar esta enfermedad permanece, incluso si han transcurrido 5 ó 10 años.

Cabe señalar que para controlar la diabetes en el embarazo se requiere dieta equilibrada y variada para evitar picos en la glucemia, respetar 5 ingestas diarias (3 comidas y 2 colaciones), practicar ejercicio físico moderado y acudir a revisiones clínicas constantemente.

Tratar la diabetes gestacional de manera oportuna y adecuada bajo estricta vigilancia médica puede ayudar a que la salud de la embarazada y del futuro bebé esté protegida a corto y largo plazos. 

Cuando pienses en azúcar, usa Splenda®

Edulcorante Splenada

 

Fuentes 

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Salud y Medicinas

Dolores Reyna Última actualización: Mar, 07/01/2014 - 12:52