Inmovilismo, cuando la inactividad hace presa del enfermo
Inmovilismo, cuando la inactividad hace presa del enfermo
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Inmovilismo, cuando la inactividad hace presa del enfermo

El síndrome de inmovilismo se define como el conjunto de síntomas que incapacitan a un individuo y lo conducen permanecer en cama varios días. Aunque en la mayoría de los casos se debe a problemas de salud física, la mental también puede verse mermada y ser causa de encamamiento, principalmente en adultos mayores.

Al permanecer en este estado el paciente sufre deterioro de la funcionalidad, lo cual lo confina a ser totalmente dependiente de otras personas, pues se ve afectada su movilidad. Las consecuencias de este problema pueden ser devastadoras, tanto para el individuo disminuido como para los cuidadores, por lo cual es muy importante prestar atención a lo siguiente.

En primera instancia deben identificarse las causas, entre las que podemos mencionar:

Problemas cardiorrespiratorios. Disminuyen las capacidades físicas básicas y la persona no es capaz de moverse sin sufrir enorme fatiga; los principales son:

  • Infarto de miocardio. Una parte del corazón muere como consecuencia de suministro insuficiente de oxígeno.
  • Cardiopatía isquémica. Disminución de oxígeno a las células del corazón.
  • Insuficiencia cardiaca. El corazón no bombea adecuadamente sangre.
  • Insuficiencia venosa. La circulación sanguínea se atrofia por incompetencia de las válvulas venosas, responsables del adecuado tránsito de sangre.
  • Arteriopatías. Enfermedades en arterias, como ateroesclerosis (acumulación de grasa en el interior de una arteria).
  • Gripe. Infección común en vías respiratorias y garganta causada por virus; es mucho más intensa que un resfriado, y se caracteriza por escurrimiento nasal, tos, dolor de garganta, estornudos, fiebre y/o dolor en las articulaciones.
  • EPOC. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, provocada por tabaquismo o aspiración de polvo (sílice o carbón) que limita las funciones de los pulmones.
  • Neumonía. Afección pulmonar por procesos inflamatorios o infecciosos, que no permite el adecuado intercambio de gases (oxígeno por bióxido de carbono).
  • Trombosis venosa profunda. Formación de émbolos, producto de mala coagulación sanguínea.

Enfermedades endocrinometabólicas. Las hormonas juegan papel importantísimo en el funcionamiento del organismo, de manera que su disminución o ausencia dan pie a problemas de salud, como:

  • Diabetes mellitusPor mal funcionamiento del páncreas, la hormona insulina no realiza el trabajo de transformar la glucosa en sangre en energía, de manera que la sustancia permanece en el vital líquido, donde se acumula y provoca trastornos a diversos órganos del cuerpo.
  • Hipotiroidismo. Cuando la glándula tiroides -ubicada en el cuello- no funciona adecuadamente genera escasa cantidad de hormonas, lo que ocasiona que diversas funciones del organismo fallen, como la regulación de temperatura corporal, frecuencia cardiaca y presión arterial, así como la capacidad de transformar los alimentos en energía, entre otros.

Debilidad generalizada. Fatiga, cansancio o agotamiento pueden deberse a:

  • Neoplasias en fase terminal. Cáncer en etapas avanzadas, principalmente cuando ha invadido a otros órganos, debilita considerablemente al enfermo.
  • Desnutrición. La deficiencia de nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas), ocasiona disfunción en órganos y tejidos y, finalmente, genera síntomas físicos con el consecuente riesgo de muerte. Generalmente se relaciona con mala alimentación, alteraciones en el proceso de absorción intestinal, diarrea crónica y enfermedades como cáncer o sida. El agotamiento extremo y la debilidad son los síntomas característicos de este padecimiento.
  • Anemia. Disminución de los niveles de hemoglobina en sangre (proteína que se encuentra en glóbulos rojos y transporta oxígeno desde pulmones a todo el cuerpo a través de venas y arterias). Es originada por alimentación deficiente en hierro, ácido fólico y vitamina B12, así como por pérdida de sangre (hemorragia), principalmente. Provoca cansancio, palidez en piel, dolor de cabeza, sensación de que falta el aire, pérdida de apetito y, en algunos casos, diarrea.
  • Deshidratación. La falta de agua puede tener como consecuencia disminución de minerales importantes, como sodio o potasio, y con ello debilidad y trastornos en el sistema motriz por daños a los músculos.
  • Golpe de calor. También conocida como insolación, es ocasionada por sobreexposición al Sol al tiempo en que se realiza alguna actividad que requiere cierto esfuerzo y hay mucha humedad en el ambiente. Se pueden sufrir mareo, dolor de cabeza, baja de presión sanguínea y desvanecimiento, y en casos extremos estados de inconciencia que requieren atención médica y guardar reposo en cama.

Problemas digestivos. El estómago puede verse afectado por diversos motivos y ser causa de guardar cama, principalmente por:

  • Reflujo gastroesofágico. Los ácidos digestivos del estómago suben hacia el esófago, ocasionando daños en los tejidos que lo recubren (mucosas), así como ardor y malestar. Se asocia tanto a niños pequeños como a personas mayores de 50 años, en este caso debido a problemas naturales del envejecimiento.
  • Estreñimiento. Es la incapacidad o dificultad para evacuar de manera periódica y completa la masa fecal (excremento), generalmente por mala alimentación. Después de varios días produce debilidad y cansancio.
  • Impactación fecal. Se forma una piedra de excremento que impacta el recto bloqueando el vaciamiento fecal; igualmente produce debilidad y agotamiento.

Sistema genitourinario. Genitales masculinos y femeninos pueden alterar su funcionamiento, debido principalmente a:

  • Infecciones en vías urinarias. Su origen se ubica en las bacterias que llegan al sistema, siendo la más recurrente Escherichia coli, habitante normal del intestino; otros factores son cálculos o piedras en los riñones, retención de orina o anormalidades anatómicas del tracto urinario, así como enfermedades de transmisión sexual (gonorrea y sífilis, por ejemplo).
  • Incontinencia urinaria. La vejiga es el órgano responsable de retener la orina y darle salida, pero su funcionamiento puede verse afectado (por infecciones o debilitamiento de los músculos de la zona) y perder el control parcial o total de la retención de orina.
  • Incontinencia fecal. El vaciamiento del recto (última parte del intestino grueso) se debe en alto porcentaje de casos a pérdida de fuerza en los músculos de la zona, incluido ano y esfínter.
  • Cálculos en riñones. Llamada también litiasis renal, refiere a la acumulación de compuestos de desecho que no son del todo desalojados por los riñones, y que forman pequeños cristales que con el tiempo crecen en tamaño; el dolor producido es incapacitante.
  • Cólicos menstruales. Aunque no son propios de la tercera edad, son sensaciones de calambres abdominales (en ocasiones tan fuertes que confinan a la afectada a guardar cama) que se extienden hacia cintura, cadera y muslos, provocadas por las contracciones uterinas que se producen durante la menstruación; se conocen también como dismenorrea, y son comunes durante los dos primeros días del periodo menstrual.
  • Riesgo de aborto. Se conoce así a la posibilidad de perder al feto antes de la semana 20 de la gestación, lo que puede deberse a mala nutrición de la madre, caídas accidentales, edad de la mujer gestante, o bien, a la incapacidad de la matriz para soportar al feto, hipotiroidismo (la glándula tiroides disminuye la producción de hormonas), diabetes mellitus y drogadicción, entre otras causas, que harían de éste un embarazo de alto riesgo que obligaría a la mujer a permanecer en cama durante el lapso de gravidez.

Piel. Este órgano está expuesto a sinnúmero de factores que pueden causarle daño, como:

  • Quemaduras. Lesiones provocadas por exceso de calor, así sea por exposición directa a agua hirviente, sustancias calientes, vapor, corriente eléctrica o cualquier fuente de radiación (como el Sol).
  • Herpes. Grupos recurrentes de ampollas y úlceras (llagas) pequeñas y dolorosas en la piel, que son causadas por el virus del herpes simplex (HSV); el tipo 1 afecta labios y boca y el tipo 2 involucra a genitales y recto.

Trastornos musculoesqueléticos. Disminución de masa y fuerza muscular, con la subsecuente baja en la velocidad de contracción, cuyos trastornos provocan dolor y rigidez, forzando al afectado a permanecer en reposo.

  • Osteoporosis. Enfermedad del esqueleto que se caracteriza por disminución de densidad mineral ósea (calcio y colágeno) debido a desequilibrio en el ciclo de reconstrucción de huesos (se forma menor cantidad de tejido óseo del que se destruye), lo cual ocasiona que se vuelvan porosos, delgados y frágiles, es decir, susceptibles a fracturarse ante mínimo esfuerzo.
  • Artrosis. La artrosis es una enfermedad degenerativa caracterizada por el desgaste o destrucción del cartílago y la deformación de la superficie del hueso de una o más articulaciones.
  • Artritis. Agrupa a una serie de enfermedades que se caracterizan por la inflamación de las articulaciones, siendo más común la de tipo reumatoide, que afecta a la llamada membrana sinovial, cuya función es proteger a los cartílagos.
  • Fractura de cadera y miembros inferiores.
  • Gota. De forma natural nuestro cuerpo renueva diariamente cierto porcentaje de las células que lo conforman, en cuyo proceso surge un compuesto de desecho denominado ácido úrico, que se elimina por la orina si el organismo es sano. Cuando esto no sucede de manera común y corriente (generalmente por mal funcionamiento de los riñones), dicha sustancia se acumula en la sangre y se deposita poco a poco en las articulaciones, en forma de cristales, provocando inflamación y dolor muy intenso.
  • Ciática. Dolor intenso ocasionado por una lesión en la columna vertebral, que al dañarse aprisiona el nervio ciático, el cual recorre la parte posterior de la pierna, por lo que el malestar abarca dicha extremidad, el glúteo correspondiente y la parte baja de la espalda; también se conoce como lumbago.
  • Contracturas, rigidez y deformidad articular.
  • Enfermedad de Paget. Deformación de huesos por causas desconocidas.
  • Metástasis tumorales. El cáncer puede aparecer directamente o invadir huesos (osteosarcoma).

Padecimientos neurológicos. Ocasionan rigidez o flaccidez, alteraciones en la fuerza muscular, en coordinación, equilibrio o sensibilidad, que hacen que los movimientos de la persona se alteren, dejando de ser efectivos.

  • Accidente cerebrovascular. Ruptura de vasos sanguíneos que alimentan al cerebro, ocasionada por golpes, hipertensión o debilitamiento de las paredes.
  • Alteraciones cerebelosas. Trastornos del equilibrio por mal funcionamiento del cerebelo (parte posterior de la bóveda craneal).
  • Mal de Parkinson. Aunque esta enfermedad es todavía un enigma, se ha establecido con claridad que se debe a la deficiencia en la producción de dopamina, sustancia que se encuentra en ciertas células del cerebro localizadas en la substantia nigra y que interviene en el manejo de movimientos y equilibrio; sus manifestaciones características son temblor en manos, piernas o cara, rigidez o poca flexibilidad de extremidades o tronco, lentitud o dificultad para iniciar movimientos, problemas al mantener el equilibrio y falta de coordinación.
  • Esclerosis múltiple. Los impulsos nerviosos del cerebro no son transmitidos adecuadamente por las raíces nerviosas.
  • Lesiones medulares. La médula ósea puede fragmentarse debido a golpes.
  • Neuropatías. Caracterizadas por la imposibilidad de transmisión y recepción de estímulos nerviosos, como sensibilidad y movimiento. Una de sus causas principales es la diabetes avanzada.
  • Migraña. Sinónimo de jaqueca, es un dolor de cabeza muy agudo y punzante, que habitualmente se localiza en el ojo, alrededor de éste o en la sien y que puede prolongarse por varias horas o días; se inicia repentinamente, y en ocasiones es precedido o acompañado de síntomas visuales, neurológicos o gastrointestinales. Pese a que no afecta el desempeño músculo-esquelético, se considera incapacitante por la intensidad con que se manifiesta.

Padecimientos neurosensoriales. Los sentidos se afectan por diversas causas, dando lugar al desarrollo de:

  • Deficiencias visuales, como cataratas (degeneración de los tejidos de una parte del ojo llamada cristalino, que hace que la visión sea borrosa), glaucoma (aumento en la presión del globo ocular que provoca lesiones irreversibles al nervio óptico) o retinopatía diabética (por causa del exceso de glucosa en sangre los vasos sanguíneos pueden irrigar ineficientemente a la retina y causar que la visión sea imperfecta).
  • Problemas auditivos, como presbiacusia (por el paso del tiempo las estructuras del oído se ven afectadas y con ello la buena audición); tapones de cera por mala higiene y descuido, o síndrome de Meniere o vértigo posicional benigno, en el cual el oído interno sufre daños y produce pérdida del equilibrio del paciente.
  • Estado de coma. La interrupción de "energía eléctrica" que de manera natural genera el cerebro suspende los estímulos visuales, auditivos y táctiles, afectando con ello los impulsos para indicar movimiento y muchas otras actividades, como oír, hablar, sentir dolor y más. La "electricidad" cerebral puede detenerse por recibir golpe muy severo en la cabeza, infección cerebral, complicaciones por diabetes o mala circulación, intoxicación y envenenamiento, así como la secuela de un infarto, tanto el llamado cerebrovascular (que ocurre cuando se obstruyen los vasos sanguíneos de este órgano) como el que se presenta en el corazón.

Trastornos mentales. El mal funcionamiento cerebral, por las razones que a continuación se describirán, puede afectar el comportamiento de una persona y, por tanto, su interacción con la sociedad; entre los casos más frecuentes están:

  • Delirium. Es un trastorno que se presenta como confusión severa y grandes alteraciones en las funciones cerebrales, como conciencia, percepción, pensamiento, lenguaje e, incluso, movimiento. Las causas pueden ser insuficiente provisión de oxígeno u otras sustancias al cerebro, deshidratación, desbalance de electrolitos o presencia de sustancias tóxicas, como alcohol o drogas.
  • Demencias. Producidas por cambios en la estructura del cerebro, debido a herencia genética, mala irrigación sanguínea, desajuste de las sustancias químicas de dicho órgano o por causas desconocidas; la más conocida es la enfermedad de Alzheimer.
  • DepresiónSentimiento de tristeza o desánimo intenso que se prolonga durante semanas y puede durar años, y cuyos rasgos característicos son falta de confianza en uno mismo, sentimiento de culpa, pérdida de interés e incapacidad para disfrutar de las cosas que generalmente proporcionan placer o satisfacción,fatiga excesiva, inquietud e irritabilidad y aislamiento.

Afecciones virales. Los virus que ingresan al organismo no sólo alteran el funcionamiento de los sistemas digestivo y respiratorio, entre otros, sino además impactan de manera distinta e igualmente dañan la salud y confinan a la cama al paciente, como en los siguientes casos:

  • Hepatitis. El microbio generalmente ingresa al organismo por vía sanguínea, y en cuanto se reproduce (después de cinco días aproximadamente) se aloja en el hígado por periodos prolongados (incluso hasta 13 años), generalmente sin presentar malestar alguno, pues la enfermedad no siempre causa síntomas. Sin embargo, en cuanto se manifiesta hay fiebre, náuseas, agotamiento, orina oscura, heces pálidas, diarrea y color amarillo en la piel. Se han identificado seis tipos de virus causantes de este padecimiento, cada uno de los cuales ha recibido una letra para identificarlo (A, B, C, D, E y F).
  • Sida. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida es ocasionado por el virus de inmunodeficiencia humano (VIH), el cual debilita al sistema del organismo que combate las enfermedades (inmunológico) y se transmite por medio de semen, secreciones vaginales o sangre. Para manifestarse, el microorganismo puede dejar pasar hasta siete años y debilitar en exceso al enfermo, volviéndolo susceptible a contraer otras infecciones fácilmente.

Tratamientos médicos. No es raro que la administración de fármacos (bastante común en ancianos) provoque efectos secundarios negativos como consecuencia de la interacción con otros fármacos. Entre los que mayor implicación tienen están los neurolépticos (para lesiones cerebrales), sedantes e hipotensores (para bajar la presión arterial).

Todos estos factores desembocan en progresiva pérdida de capacidad funcional para las actividades de la vida diaria del individuo afectado, sin otro remedio que guardar reposo, así sea en la cama de casa o de un hospital durante varios días, semanas o meses.

Consecuencias

Como cabe suponer, el inmovilismo prolongado trae derivaciones que en algunos casos son serias y que requieren atención especial adicional. Es así que podemos mencionar:

  • Alteración pulmonar. El mínimo esfuerzo al que son sometidos los pulmones provoca menor eficacia para expulsar secreciones, lo que conlleva su adherencia a los bronquiolos y posibles infecciones respiratorias.
  • Atrofia muscular. Al permanecer rígidos por periodos extensos, los músculos se debilitan, pierden firmeza y se vuelven torpes; de igual forma sucede con las articulaciones.
  • Depresión.
  • Desacondicionamiento cardio-respiratorio. El corazón paulatinamente pierde fuerza para bombear sangre a todos los órganos.
  • Estreñimiento e impactación fecal. La escasa movilidad del tracto digestivo hace muy lento el tránsito de alimentos.
  • Formación de cálculos. La mala hidratación puede provocar la acumulación de elementos de desecho en riñones.
  • Hipotensión. Baja en presión sanguínea.
  • Hipoxia. Disminución de la oxigenación, por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), hemorragia o depresión del centro respiratorio en médula espinal.
  • Infecciones del tracto urinario. Principalmente por retención urinaria; también son comunes incontinencias fecal y urinaria.
  • Osteoporosis. La inmovilidad favorece disminución de densidad mineral ósea del esqueleto.
  • Pérdida de volumen sanguíneo. Debido a hemorragias, úlceras en piel o lesiones.
  • Trombosis venosa profunda. Formación de émbolos producto de la coagulación de sangre en el interior de las venas.
  • Úlceras por decúbito. Pérdida de tejido desde piel hasta músculo por falta de movilidad y presión que propician inadecuado riego sanguíneo de una zona, en específico espalda y glúteos; son también conocidas como llagas.

Ayúdate que yo te ayudaré

Las anteriores alteraciones son pequeña muestra de lo que puede suceder en un paciente encamado, sobre todo si éste es un adulto mayor en quien las complicaciones pueden ser superiores o conjugar varias de ellas. Por ello, en la manera de lo posible, es importante brindar ayuda aun en el lecho de dolor para que la inmovilidad no cause mayores estragos. Recomendamos:

  • Enseñar a la persona a moverse en la cama, haciendo giros para cambiar de postura estando acostada, levantando las nalgas de la cama apoyando los pies, alzando los brazos y llevándolos de lado a lado de la cama; elevar el tronco poco a poco hasta quedar sentado en la cama, e intentar esto último apoyándose en una sola mano.
  • Si está en la cama, siéntelo por periodos cortos y auméntelos paulatinamente; si el enfermo está sentado, póngalo de pie poco tiempo y luego incítelo a caminar tramos cortos; ayuda alternar periodos acostado con sentado.
  • Pídale que colabore en las actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, asearse, ayudar en su alimentación, etcétera.
  • Las personas que permanecen en cama deben movilizar suavemente todas las articulaciones del cuerpo, para prevenir limitaciones y mantener elasticidad en los músculos. El empleo adicional de calor sobre las articulaciones hace posible que el estiramiento sea mayor y se reduzca el dolor.
  • Si por problemas de los miembros inferiores es imposible una marcha eficaz, se debe fomentar el uso autónomo de la silla de ruedas en todo el ámbito residencial del paciente; procure alentarlo a usar igualmente bastón, andadera o muletas.
  • Se recomienda estimular constantemente a la persona para que mire, curiosee y preste atención a todo el entorno que le rodea. Asimismo, hay que animarle a que haga las cosas por sí misma: si quiere orinar, tiene que ir al baño; si quiere comer, tiene que sentarse en la mesa; si quiere ver la televisión, tiene que ir hasta el lugar donde esté situada, etc.
  • Dar masaje activa la circulación, favorece la relajación muscular, estimula la sensibilidad y facilita la relación. Debe realizarse suavemente, tocando con delicadeza la piel y el tejido celular subcutáneo mediante movimientos circulares amplios o pellizcando y soltando nuevamente con los dedos el plano muscular. Se puede utilizar crema hidratante.
  • Es importante adecuada hidratación y control de líquidos
  • La dieta debe ser equilibrada, rica en fibra, variada, de fácil ingestión, digestión y absorción.
  • Revise el estado de la boca del paciente, pues piezas flojas y prótesis mal acopladas pueden ser causa de deficiente masticación y, como consecuencia, mala digestión.
  • A la hora de comer, siente al paciente encamado para evitar problemas de broncoaspiración.
  • Para no perder el tono muscular en piernas o brazos, incítelo a efectuar ejercicios de fortalecimiento (extensores de brazos, pesas con poca carga y poleas) y coordinación-equilibrio (mediante el uso de escaleras).
  • Favorezca las visitas y la conversación con el paciente, sobre todo si es anciano, sobre su vida, su pasado, gustos y preferencias.
  • Personalice el entorno mediante objetos con significado (fotos, ropa y recuerdos personales).

Diversos estudios coinciden en señalar al ejercicio, y en general a la actividad física, como principal factor para prevenir inmovilidad, ya que produce aumento de la capacidad cardiovascular, musculatura y densidad ósea. Además, favorece la socialización, disminuye la ansiedad, hostilidad y síntomas depresivos.

Finalmente, consideremos que el objetivo es no permitir a la persona caer en el ciclo de dependencia, por el cual acaba prefiriendo que le hagan las cosas a hacerlas por sí misma. Se debe luchar porque al final ésta consiga realizar sus actividades de la vida diaria de manera autónoma, aunque no siempre se consiga.

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Salud y Medicinas

Regina Reina Última actualización: Mar, 18/12/2012 - 12:49