5 consejos alimenticios para una lactancia ideal
5 consejos alimenticios para una lactancia ideal
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5 consejos alimenticios para una lactancia ideal

Durante la lactancia, la dieta materna debe ser lo más variada y completa posible para que simultáneamente satisfaga las necesidades energéticas de la madre y brinde la mejor nutrición al bebé. A fin de mejorar esta experiencia, ¡toma en cuenta los siguientes consejos alimenticios!

Ventajas de la lactancia materna

Gracias a que la leche materna contiene los nutrientes necesarios para que el bebé crezca y se convierta en un niño fuerte y sano, es el alimento idóneo para su organismo; pero la lactancia también es generosa con quien la brinda, entre otras cosas, debido a que:

  • Dar el pecho ayuda a la madre a recuperar el peso previo al embarazo porque la grasa almacenada durante la gestación se emplea para producir leche.
  • Al amamantar comúnmente se inhibe el desarrollo folicular y la ovulación (algunas personas creen que es método anticonceptivo efectivo, sin embargo, aunque ayuda a reducir el riesgo de embarazo, este no se elimina, ¡cuidado!) y ayuda a que el útero vuelva a su forma y tamaño original.
  • Las mujeres que brindan leche materna a sus pequeños disminuyen el riesgo de sufrir algunos tipos de cáncer.
  • Amamantar constituye el vínculo más íntimo y emotivo de comunicación entre madre y bebé.
  • La lactancia materna permite ahorrar tiempo y dinero, pues se evita comprar leche en polvo y preparar biberones.

¿Qué comer mientras amamantas?

Si tu embarazo está a punto de llegar a su fin o ya has iniciado la lactancia materna, es recomendable que cuides tu dieta al máximo y, para ello, los siguientes consejos son de gran ayuda:

    1. Al igual que lo hiciste durante el proceso de gestación, elige siempre una dieta sana y tan variada como sea posible, que aporte los nutrientes esenciales para brindarte energía y te permita producir la leche que tu hijo necesita.
    2. Vigila las calorías. La lactancia es un periodo tan agotador como el propio embarazo, por lo que las necesidades energéticas y nutritivas son muy elevadas, por ello, la dieta materna debe aportar 500 calorías extra en comparación a una normal, es decir, debe ser de unas 2,500 calorías cada día debido al esfuerzo metabólico que implica la producción de leche, pero ¡cuidado!, esto no significa comer en exceso, sino hacerlo inteligentemente, a fin de obtener los nutrientes necesarios sin ganar kilos de más.
Por ejemplo, se recomienda consumir abundantes verduras y frutas, las cuales son ricas en vitaminas, minerales y fibra (que te da sensación de saciedad), y eliminar calorías “vacías”, como las provenientes de comida chatarra. Asimismo, si se te antoja algún postre, puedes endulzarlo con endulzante sin calorías como SPLENDA®, ya que ha demostrado en estudios científicos que no pasa a la leche materna, además, es el único recomendado por la Asociación Mexicana de Pediatría.
  1. Lleva contigo una botella de agua cada vez que salgas para asegurarte de que estás tomando adecuada cantidad de líquidos (recuerda que la leche materna contiene entre 85 y 90% agua), también puedes beber jugos de frutas y/o verduras.
  2. Los lácteos son la principal fuente de calcio y este mineral es componente indispensable de la leche materna (además, evita la desmineralización de tu organismo), por lo que debes tomar al menos 3/4 de litro de leche cada día, o bien, 1/2 litro de leche y otros lácteos (yogurt, quesos, postres lácteos, cremas, etc.).
  3. Al amamantar, evita las bebidas embriagantes y estimulantes (café, té y refrescos con cafeína), ya que pasan a través de la leche a tu bebé afectando su humor y/o sueño.

Cabe mencionar que algunos pequeños pueden presentar alergia a alimentos incluidos en la dieta materna, la cual manifiestan con síntomas como erupción en mejillas o nalgas, escurrimiento nasal o diarrea, por lo que se recomienda evitar  comidas que suelen detonar estas reacciones, por ejemplo nueces, cacahuates, chocolate y huevos.

La lactancia ideal es aquella que se disfruta y beneficia la salud de madre e hijo, por lo que además de saber qué comer mientras amamantas, es importante tener en cuenta que algunos sabores fuertes, como el del ajo, cebolla, rábanos, espárragos, col, coliflor, coles de Bruselas, embutidos fuertes y especias en general, pueden alterar el sabor de la leche y causar malestar estomacal (reflujo) en el pequeño, de modo que se sugiere reducir su consumo.

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Fuentes:

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