Por estas razones NO debes ser "amigo" de tu hijo
Por estas razones NO debes ser "amigo" de tu hijo
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Por estas razones NO debes ser "amigo" de tu hijo

Aunque te sientas bien cuando te felicitan por la estrecha relación que llevas con tus hijos, ser “su confidente” tiene sus riesgos. Te decimos cuáles son las desventajas de la amistad entre padres e hijos.

Todos pierden: padres e hijos

Para crecer de manera sana, dicen los expertos, los hijos necesitan una autoridad de referencia y mejor si se trata de sus padres. En otras palabras, aquellos progenitores que se convierten en “amigos” de sus hijos, ya sea porque tienen gran confianza mutua o comparten los mismos gustos por la música, ropa o películas, por ejemplo, dejan de ser esa guía que les muestra qué camino seguir en todo momento, tanto en las buenas como en las malas.

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De hecho, la amistad entre padres e hijos tiene infinidad de desventajas, pero las principales son:

  1. Resta autoridad: para establecer una amistad, es necesario que las dos personas se encuentren en condición de igualdad, algo que no puede existir en una relación entre padres e hijos. Si son “cuates”, entonces papá o mamá pierde la autoridad para reprenderlos (lo cual es necesario para que crezcan y se desarrollen saludablemente).
  2. Daña la estructura familiar: es necesario mantener y hacer respetar la diferencia generacional entre padres e hijos, pues esto da orden y estructura al sistema familiar, incluso, si los padres se han separado y cada uno ha formado un nuevo hogar. La “columna vertebral” para un hijo mentalmente sano depende, en gran medida, del respeto que sus padres le inspiren.
  3. Afecta la comunicación: la relación entre padres e hijos (sobre todo, si son menores de edad), debe ser asimétrica y con roles bien diferenciados, respetando al mismo tiempo una jerarquía superior. Como mamá o papá, debes propiciar momentos de comunicación para ayudar a tus hijos a enfrentar los retos de la vida, pero sin “hablarle como amigo”, porque tu responsabilidad es guiarlo, actuar como “autoridad”, no como un adolescente al que le divierten, quizá, sus aventuras o errores.
  4. Se pierde la perspectiva: tal vez, la mejor amiga de tu hija se emociona igual que ella cuando tiene su primera relación sexual o recibe su primer beso; en el caso de los varones, su “cuate” del alma suele aplaudir la primera borrachera, pero a ninguno de ellos se les ocurrirá aconsejar a sus “amigos” que deben cuidar su salud, labor que constituye la principal tarea de mamá o papá. Cuando tienes una amistad con tus hijos, no puedes establecer límites ni ser responsable para guiarlos en su camino hacia la edad adulta.

No puedes ser amigo de tus hijos

En el pasado, las relaciones padres-hijos eran más distantes, quizá porque las familias eran más numerosas y no había tiempo para conseguir la cercanía que hoy existe, ni las tecnologías que nos permiten mantener una comunicación ininterrumpida con los seres queridos.

No obstante, las líneas de jerarquía o límites que hoy se han desdibujado, suelen dañar la salud mental de los hijos, porque en vez de ser “adultos responsables”, muchos padres han elegido ser “amigos” de sus hijos, eludiendo así ese papel de guía que deberían representar.

Como verás, la amistad entre padres e hijos tiene más desventajas de las que imaginas.

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Laura Ruiz Mata

Laura Ruiz Mata Última actualización: Lun, 12/11/2018 - 10:55