Adiós a los efectos secundarios de las vacunas
Adiós a los efectos secundarios de las vacunas
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Adiós a los efectos secundarios de las vacunas

Para protegernos de las enfermedades, expertos en salud han creado vacunas y, aunque en ocasiones su aplicación cause leves molestias, los beneficios para la salud son innegables. Si tienes niños en casa, esta información sobre cómo combatir las reacciones provocadas por la vacunación te será de gran utilidad.

Reacciones adversas a las vacunas

Apenas llegó a este mundo, Pablo recibió dos inmunizaciones, así que salió del hospital abrigado por los brazos de mamá y con un "escudo" para prevenir tuberculosis (BCG) y hepatitis B, con las que inicia el Esquema Nacional de Vacunación en México.

Meses después se registró la aplicación de nuevas vacunas en su Cartilla Nacional de Salud, y aunque algunas provocaron malestar al pequeño, su madre supo cómo tranquilizarlo gracias a que los médicos le informaron al respecto.

Si bien las reacciones a la vacunación aparecen de manera diferente en cada persona, por lo general los niños experimentan efectos temporales leves que los médicos recomiendan atender de la siguiente forma:

  • Fiebre: los pequeños pueden presentar temperatura elevada 1 ó 2 días después de algunas vacunas; en este caso, el uso de paracetamol les ayudará a combatir dolor y fiebre. Asimismo, evita abrigar en exceso a tu pequeñ@, con el fin de que esté cómod@ y fresc@; incluso, puede ser útil un baño tibio o de esponja después de administrarle el medicamento para la fiebre.
  • Sensibilidad al tacto o abultamiento debajo de la piel: en ocasiones, las vacunas que se aplican mediante inyecciones (hepatitis B o difteria, por ejemplo) provocan dolor, hinchazón y/o enrojecimiento en el lugar de la punción; en este caso, puedes colocar un paño frío y húmedo sobre el área sensible y, al mismo tiempo, darle paracetamol a tu pequeñ@ mientras tenga molestias. Vacunas como la de la tos ferina (DPT) pueden causar la aparición de un pequeño bulto duro en el lugar de la inyección, que puede ser doloroso al tacto, el cual desaparece espontáneamente al cabo de 1 ó 2 semanas.
  • Dolor de cabeza: luego de la vacunación, es posible que las molestias o el llanto de tu bebé se relacione con dolor de cabeza, pues este síntoma también se incluye dentro de los efectos secundarios de las vacunas. En este caso paracetamol puede hacer que tu pequeñ@ se sienta mejor.

Otros efectos de las vacunas

Aplicar vacunas a los pequeños significa brindarles la mejor protección a temprana edad, es decir, cuando su cuerpo es más vulnerable ante muchas enfermedades.

Pese a que algunas pueden causar reacciones alérgicas, la mayoría son reacciones leves que desaparecen espontáneamente.

Las reacciones alérgicas graves a la vacunación son raras; no obstante, la más grave es la anafilaxia, reacción alérgica de comienzo agudo, potencialmente fatal, que afecta a más de dos órganos o sistemas. Algunos de sus síntomas son prurito (comezón), náusea o vómito, dolor abdominal, opresión torácica y taquicardia, entre otros. La anafilaxia está asociada en muy pocos casos tras la administración de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis), hepatitis B y los toxoides de la difteria y el tétanos. Casi siempre se da dentro de los 20 minutos posteriores a la aplicación de la vacuna.

Por otra parte, algunas vacunas contienen mínima cantidad de antibióticos u otros conservantes a los que un niño puede ser alérgico. Para prevenir estas reacciones, se recomienda que el médico revise atentamente la información de la vacuna antes de decidir si el pequeño puede recibirla.

Es importante que ante cualquier reacción o cambio en el pequeño posterior a una inmunización, acudas cuanto antes a la clínica u hospital más cercano para que el pequeño sea evaluado por un profesional de la salud.

Los beneficios que ofrecen las vacunas superan en mucho los riesgos o posibles efectos secundarios que provocan; además, previenen enfermedades que pueden ser muy graves, incluso mortales, especialmente para los bebés y niños pequeños, por ello los padres deben vigilar que sus hijos estén al día en el Esquema Nacional de Vacunación que les corresponde.

Fuentes:

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