Semáforo de la ira y las emociones
Semáforo de la ira y las emociones
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Técnica del semáforo de la ira y las emociones de tus hijos

Entender nuestros estados de ánimo es de las cosas más complejas, pero importantes de la vida. Ve a tus hijos crecer emocionalmente y canalizar su energía hacia lo positivo con la técnica del semáforo de la ira y las emociones.

Los sentimientos son algo imposible de traducir en palabras, en especial aquellas que despiertan lo peor de cualquiera como enojo o tristeza.

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Este problema es especialmente grande en los niños, quienes se enfrentan a un mundo que apenas están conociendo sin saber cómo reaccionar a los cambios que llegan a sus vidas.

Por eso existe el semáforo de la ira y las emociones, técnica que ayuda a los niños a tomarse un momento para analizar su reacción emocional hacia algún acontecimiento.

El semáforo de la ira hace que los niños conozcan sus emociones y las canalicen hacia algo positivo.

¿Cómo funciona?

Igual que un semáforo de tránsito, a través de sus tres colores indica una conducta adecuada para lo que el niño siente en cada situación negativa.

Rojo

El miedo es paralizante, nos hace detenernos para evitar el peligro y es justo eso lo que implica el color rojo. Es para situaciones en las que los niños deben saber decir "no", alejarse de ese entorno y contarles a sus papás y/o maestros. Como por ejemplo:

  • Cuando un amigo los incite a desobedecer.
  • Algo los incomode.
  • Un adulto (conocido o desconocido) los invite a hacer algo que no quieren o prohibido por sus papás.
  • Intentar algo que saben que es peligroso.
  • Cuando haya un conflicto fuerte y/o pelea física con otra persona.

En estos casos, los papás deben hablar con los niños para determinar el problema y tomar las medidas necesarias para evitar que su hijo se enfrente nuevamente a esta situación.

Explícale la situación y déjale claro que fue correcto acudir a ti por ayuda.

Amarillo

Cuando la situación merece ser reflexionada antes de actuar utilizamos este color preventivo. El niño debe detenerse un momento para decidir cómo actuar dependiendo de lo que está sintiendo.

Se recomienda para situaciones que le generen enojo, ira o frustración.

  • Berrinches.
  • Cuando no logra algo que quería.
  • Perder en algún evento deportivo o concurso.

Lo primero en estos casos es calmar al niño, explicarle que una mala actitud no soluciona el problema y darle alternativas para que pueda superarlo.

En caso de situaciones que no pueden mejorar, como el fallecimiento de un ser querido, habla con tu hijo, pregúntale cómo se siente y también ábrete a decirle tus sentimientos.

Verde

Si bien no todas las situaciones son solucionables, la ansiedad, tristeza o vergüenza que nos producen son superables. El color verde significa actuar y avanzar. Suena sencillo, pero no siempre lo es.

Se recomienda en situaciones complejas en las que la solución depende directamente del niño, como:

  • Salir bien en un examen.
  • Lograr un objetivo.
  • Terminar algo que le da flojera (como la tarea).
  • Perseverar.

En este punto, lo importante es reforzar el hecho de que el esfuerzo tiene resultados positivos. Al explicarla la situación, enfócate en el beneficio que puede obtener de lograrlo, sin ocultar el hecho de que también existe la opción de no lograrlo.

Déjale bien claro que, sea cual sea el desenlace, estarás ahí para brindarle tu apoyo y que no cambiará el amor que sientes por él.

La relación entre los niños puede mejorar usando la técnica del semáforo de la ira y de las emociones.

¿Qué se busca con el semáforo?

La revista especializada Infant and Child Development explica que hay 3 acciones posibles que se logran con esta técnica:

Calmante pasiva. Da consuelo y reflexión.

Enfoque negativo de la angustia. Los niños canalizan el estrés y conflictos como algo negativo, por tanto lo evitan.

Compromiso positivo. Las experiencias alegres que resultan de implementar el semáforo hacen que los niños busquen repetirla, solucionando sus problemas de esta manera.

Semáforo de la ira y las emociones, ¿para cualquier niño?

La estrategia de analizar nuestros problemas dependiendo de la reacción emocional que nos produce es algo bueno para cualquiera.

Sin embargo, la Asociación Americana de Psicología explica que los berrinches alcanzan su punto más alto a los dos años ("Los terribles dos años", como muchos conocen a esta etapa), pero siguen siendo frecuentes hasta los 8 años. Por ello se recomienda para niños entre los 3 y los 8 años.

Relación padres e hijos, indispensable para las emociones de los niños.

7 consejos para criar hijos emocionalmente sanos

El semáforo de la ira y las emociones es una herramienta más para fortalecer la salud emocional de tus hijos, pero no es la única. Te dejamos 10 tips que te ayudarán a llevar una paternidad con una visión humana:

  1. Mantente en comunicación con los maestros de tus hijos.
  2. No obligues a tu hijo a convivir con personas que no desea, aunque sean de la familia. Mejor pregúntale por qué se niega a saludar siempre a ciertas personas.
  3. Fíjate en lo que están dibujando, los cambios emocionales se pueden reflejar en los colores que utiliza o las cosas que retrata.
  4. Escúchalos siempre que quieran hablar, pero no los presiones para que te cuenten todo, crea un ambiente en el que se sientan seguros de confiarte cosas.
  5. Pon atención a sus cambios de hábitos.
  6. Fíjate en cómo interactúa con otros niños y pregúntale si sientes que hubo un cambio en su conducta en general o hacia alguna persona.
  7. Descubre sus intereses y habilidades, además fomenta que canalice sus sentimientos a través de su forma de expresarse.

Ya sabes cómo funciona el semáforo de la ira y las emociones, es momento de ponerlo a prueba con tus hijos. Recuerda que la salud y estabilidad emocional es el mejor legado que les puedes dar.

¿Tienes alguna pregunta sobre este tema?

Pregunta al Médico

Emanuel Ávila

Emanuel Ávila Última actualización: Mié, 26/06/2019 - 12:29