Cuidados del cabello en la tercera edad
Cuidados del cabello en la tercera edad
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Cuidados del cabello en la tercera edad

Higiene personal y cuidado del cabello en la tercera edad contribuyen a tener apariencia saludable y buena autoestima, pero para ello se requieren ciertas especificaciones y atenciones que presentamos a continuación.

Nadie mejor que uno mismo para manejar la imagen personal, pero no sólo porque no hay otro individuo en el mundo que conozca mejor los gustos, necesidades y caprichos propios en cuestión de estética, sino porque cuidar nuestra apariencia nos da autonomía e independencia, además de que refrenda el afecto y la atención hacia uno mismo.

En lo que respecta al cuidado del cabello en la tercera edad, varios aspectos deben tomarse en cuenta, debido a que el cambio en la estructura de melena y cuero cabelludo tiene variaciones ocasionadas por el envejecimiento natural y cambios hormonales que requieren consideraciones peculiares: su color se vuelve más claro, tiende a ser quebradizo, brilla menos y su cantidad disminuye.

Pero no hay motivo para preocuparse. Analicemos uno a uno estos puntos para ver que no hay por qué pensar que coquetería y gusto por verse impecable se desvanecen con la edad; mejor, hay que adquirir la habilidad para adaptarse a los cambios y tener la sagacidad de aprender nuevas técnicas de belleza.

Canas y tintes

La coloración del cabello se debe a los melanocitos, tipo especializado de células que se encuentran en la piel y que se encargan de generar dos clases de melaninas (pigmentos), que son las eumelaninas (responsables del cabello obscuro y marrón), y las feomelaninas (propias de cabelleras rubias y rojizas). La mezcla de ambas, en distintas proporciones, da lugar a la variedad de matices que existen en las cabelleras humanas: rubia, pelirroja, castaña y negra.

Con el envejecimiento, los melanocitos se debilitan gradualmente hasta que los niveles de melaninas desaparecen, dando lugar al surgimiento de las populares canas; este proceso natural puede comenzar a experimentarlo cualquier persona entre los 35 y 40 años, por lo que muchas recurren a tintes capilares para disimularlas y rejuvenecer su imagen.

Sin embargo, tanto hombres como mujeres que se inician en el uso de estos productos suelen quejarse de que el color "sale con manchas" o no es el mismo del empaque, o bien, de que las canas no se tiñen igual. Siendo francos, la mayoría de estas dificultades se deben a desconocimiento en el uso y aplicación correcta del tinte.

Además de leer cuidadosamente el instructivo y recurrir en las primeras aplicaciones a la ayuda de algún profesional en estética capilar o de alguien que ya ha utilizado tintes, es conveniente considerar una serie de observaciones de las que dependerá en gran medida el resultado deseado, como:

  • Largo y volumen de la cabellera, ya que es común que se utilice menos producto del requerido para cubrir las canas.
  • La cantidad (porcentaje) de canas que su cabello posee; entre más se tengan, más tinte necesitará.
  • El estado actual de su cabello, debido a que si se encuentra reseco o maltratado puede dañarse más, alterándose el matiz.
  • El color de la cabellera, pues un tono de tinte más claro que el del cabello nunca dará el resultado deseado.

En particular, las personas de la tercera edad deben evitar los tintes demasiado obscuros, ya que lucen muy artificiales y resaltan las arrugas; es mejor cuando se elige un matiz parecido al original, o bien, con variaciones sutiles o tintes semipermanentes que cubren las canas con reflejos más naturales. Finalmente, hay que decir que antes de aplicar el producto se debe untar pequeña cantidad directamente en la piel del antebrazo, a fin de comprobar que no se presentará una reacción alérgica.

Caída y debilidad del cabello

El mismo proceso de envejecimiento ocasiona debilitamiento de los bulbos o folículos pilosos en donde nace la cabellera, en gran parte porque los minúsculos vasos sanguíneos que los alimentan se contraen y no pueden recibir oxígeno y los nutrientes que necesitan. A esto se debe, en primera instancia, que el cabello luzca opaco, más delgado y quebradizo y, finalmente, que éste se pierda paulatinamente no sólo en hombres (donde es más notorio), sino también en mujeres.

Aunque la caída del cabello o alopecia es difícil de controlar, es posible tomar medidas que permitan retrasar o disminuir el proceso, como utilizar shampoo suave, sea de uso frecuente o para cabello delicado, emplear agua fría o tibia para lavarlo, así como proteger la cabeza de los rayos ultravioleta para evitar resequedad en cuero cabelludo y cabello, utilizando gorra, sombrero o pañoleta.

Además, recomendamos efectuar el siguiente masaje, suavemente, cada vez que laves tu cabello, procurando separar el cuero cabelludo del cráneo para facilitar el riego sanguíneo y lograr así que los folículos se nutran:

  • Realiza movimientos circulares con las yemas de los dedos en la nuca, ejerciendo leve presión hacía arriba y luego descendiendo.
  • Continúa con el mismo procedimiento en la zona central de la cabeza hasta la frente.
  • Con las manos a los lados de la cabeza, apoya los pulgares debajo de las orejas y da masaje con los demás dedos en forma circular; desciende hacia los costados despegando las yemas de vez en cuando.
  • Prosigue con las entradas hasta sentir cómo circula la sangre; te darás cuenta de esto por el cambio de temperatura, que será mayor que al comienzo.
  • Generaliza el masaje presionando con las yemas de todos los dedos, moviendo el cuero cabelludo con relación al cráneo.
  • Finalmente, de manera más suave, recorre toda la cabeza descendiendo hasta cuello y hombros.

Dieta adecuada

Varios alimentos pueden ayudar a "nutrir por dentro" al cabello, ya sea para mantenerlo fuerte como para evitar que los folículos se vuelvan frágiles; es recomendable que la dieta incluya:

  • Vitamina A. Se encuentra en leche entera, queso, pescado azul (atún y sardina), yema de huevo, brócoli, zanahoria, espinacas, pimiento rojo, calabaza y melón.
  • Complejo B. Cereales integrales, levadura de cerveza, chícharos, yogurt natural, carne, huevos y leche, entre otros, lo contienen.
  • Aceites grasos y zinc. Localizados en ostiones, almejas, mejillones, pepitas de calabaza, carne sin grasa, legumbres, aceite de oliva, pan integral y aceite de hígado de bacalao.

Corte y peinado

Para no sobrecargar el trabajo de los folículos pilosos, lo más conveniente, además de cómodo y práctico, es llevar el cabello corto, ya que de esta manera puede manejarse mejor el peinado y disimular las áreas donde sea escaso, además de que se evita el uso excesivo de fijadores (que también afectan a la raíz de la melena), disminuye la necesidad de cepillarlo continuamente, con lo que sólo se consigue darle tirones y arrancarlo, y se vuelven más llevaderos los días calurosos.

Asimismo, para las mujeres que acostumbren un corte para lucir el cabello hasta los hombros, es mejor que lo recojan con una pinza o sencilla "cola de caballo" para no dejar la melena al aire, ya que puede maltratarse y volverse quebradiza, sin vitalidad y, por ende, poco atractiva.

Por último, sólo queda recordar que cualquier duda sobre estas u otras medidas deben aclararse con un estilista, y que el uso de cualquier producto de belleza que cause irritación o alergia debe descontinuarse de inmediato. ¡Adelante!, a rejuvenecer tu cabellera.

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Sofía Montoya Última actualización: Sáb, 23/07/2011 - 10:28