Importancia de las proteínas en la dieta
Importancia de las proteínas en la dieta
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Importancia de las proteínas en la dieta

El consumo de proteínas es indispensable para la regeneración de tejidos, músculos y producción de hormonas, además de ser vital para el desarrollo infantil; no obstante, su consumo exagerado puede derivar en afección de los riñones y otros padecimientos.

En principio, las proteínas son cadenas largas de aminoácidos, que a su vez están compuestos por moléculas de carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno, es decir, elementos indispensables para la vida. Se encuentran principalmente en productos de origen animal y leguminosas, aunque también se hallan en cereales y verduras.

Existen dos tipos de proteínas:

  • De origen animal (llamadas de alto valor biológico): están presentes en leche, queso, yogurt, carnes y huevo.
  • De origen vegetal: se encuentran en leguminosas (frijol, haba, lenteja y chícharo, entre otras).

"La diferencia entre ambas está en su estructura de aminoácidos, siendo las proteínas de origen animal de mejor calidad biológica porque se absorben mejor y más rápido; sin embargo, siempre están en alimentos con alto contenido de grasas, a diferencia de las proteínas de origen vegetal", asegura Mariana Ramírez, nutrióloga del Centro de Orientación Alimentaria (COA), sociedad civil dedicada a informar y difundir los beneficios de una alimentación saludable, cuya sede se encuentra en la Ciudad de México.

Lo mejor de las proteínas

El ser humano necesita proteínas para construir y reparar tejidos y órganos, así como para transportar algunas sustancias en la sangre, como lípidos (grasas) o minerales (hierro, principalmente); además, participan en el funcionamiento del sistema de defensas del organismo y en la contracción muscular, mientras crean numerosas hormonas.

Los expertos recomiendan consumir proteínas de origen vegetal (leguminosas) combinadas con cereales para mejorar su calidad, por ejemplo, acompañando frijoles con arroz, lentejas con pan o habas con galletas integrales.

"En cuanto a los alimentos que contienen proteínas de origen animal, como leche y sus derivados, es mejor consumirlos descremados y  preferir aquellos quesos con poca grasa, como el requesón o cottage. En cuanto a carnes, son aconsejables las magras, es decir, con menos grasa, como la pechuga de pollo, lomo de res y cerdo, pescado (mínimo una vez a la semana) y huevo (uno al día). Todo con la finalidad de cuidar el consumo de grasas en la dieta", explica Mariana Ramírez.

Vitales en todas edades

Las proteínas son necesarias en cualquier etapa de la vida, aunque destaca su función durante la infancia, ya que los pequeños están en crecimiento. Para esta etapa, el aporte adecuado depende de su edad, condición de salud y otros factores, pero generalmente se recomienda que por cada kilogramo de peso, se consuman entre 1.0 y 1.2 g de proteínas al día.

Un niño de 6 años sano que pesa 22 kg debe consumir aproximadamente 24 g de proteína al día, lo cual se puede cubrir con 1 vaso de 240 ml de leche, 30 g de pollo y 20 g de queso panela.

Con respecto al adulto, se sugiere que por cada kilogramo de peso se consuman de 0.8 a 1 g de proteína al día.Por ejemplo, un adulto de 25 años sano que pesa 51 kg debe consumir 51 g de proteína al día, lo cual se puede cubrir con 40 g de queso panela, 60 g de pollo, 1 pieza de huevo, media taza de 240 ml de frijoles, un vaso de leche y tres tazas de verduras, además de otros alimentos para cubrir requerimientos de grasas e hidratos de carbono.

Todo con medida

Es importante conservar el equilibrio entre cada nutrimento y en el caso de las proteínas, su exceso puede afectar los riñones, pues una de las funciones de estos órganos consiste en eliminar sustancias de desecho, y una sobrecarga puede dañar su estructura.

Además, una elevada cantidad de proteínas animales en el menú cotidiano suele acompañarse de exceso de grasa en la sangre, como el colesterol, el cual es factor de riesgo para enfermedades del corazón, principalmente. Igualmente, se ha relacionado con la disminución en la absorción de calcio, ya que los alimentos ricos en proteínas (pescado, por ejemplo) también son ricos en fósforo, el cual en exceso interfiere con la absorción de calcio.

Las carencias, al igual que los excesos, dañan la salud, de tal forma que un consumo pobre de proteínas en los niños afecta principalmente su crecimiento. En general, su deficiencia es causa de algún grado de desnutrición, pérdida de peso, debilidad muscular, palidez, cabello quebradizo que se cae con facilidad y retención de líquidos, ya que la albúmina, proteína que se encuentra en la sangre, mantiene el agua dentro de las células y su deficiencia afecta dicha función.

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Salud y Medicinas

Adriana Nolasco Última actualización: Dom, 22/05/2011 - 09:09