Policitemia, cuando los glóbulos rojos amenazan
Policitemia, cuando los glóbulos rojos amenazan
Artículo

Policitemia, cuando los glóbulos rojos amenazan

El incremento de glóbulos rojos es un padecimiento poco frecuente que al no recibir atención ocasiona que la sangre sea más viscosa y no fluya con normalidad, lo que incrementa el riesgo de derrame cerebral, así como daño en tejidos y órganos. ¡No te expongas! Conoce síntomas y tratamiento de policitemia vera.

También te puede interesar: Análisis de sangre, espejo de la salud

Importancia de la sangre

Las funciones de la sangre son variadas: suministra oxígeno y nutrientes esenciales a órganos y tejidos, a la vez que traslada gases tóxicos y productos de desecho para que pulmones y riñones los eliminen. También tiene un papel importante en la erradicación de virus, bacterias, hongos y células cancerosas; interviene en la regulación de la temperatura corporal e, incluso, funciona como reserva de agua en condiciones adversas.

Para cumplir estos cometidos su estructura cuenta con plasma (líquido formado por agua, sales, vitaminas, proteínas, grasas y hormonas, que constituye más de la mitad de la sangre), así como por componentes celulares:

  • Glóbulos rojos o eritrocitos. Son los más numerosos, poseen hemoglobina, una sustancia que permite el transporte de oxígeno y gas de desecho (anhídrido carbónico) en la sangre.
  • Glóbulos blancos o leucocitos. Hay cinco familias distintas y constituyen el principal mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones.
  • Plaquetas o trombocitos. No son células reales, aunque lo parecen, y son necesarias para detener hemorragias, pues al encontrar una fuga en el torrente se vuelven pegajosas y forman un tapón.

Los tres elementos se originan en la médula ósea (tejido graso y suave dentro de los huesos) a partir de las células madre o precursoras, a una velocidad de producción según las necesidades del cuerpo. Así, en caso de infección se generarán más leucocitos, en hemorragias se incrementará las plaquetas y cuando el volumen de oxígeno en los tejidos o número de glóbulos rojos disminuye, los riñones producirán eritropoyetina, hormona que estimula la generación de eritrocitos.

¿Qué es la policitemia vera?

Desafortunadamente, el proceso mencionado puede alterarse por causas desconocidas y ocasionar policitemia vera, parte de los trastornos de las células madre que ocasiona sobreproducción de los tres componentes sanguíneos que generan, principalmente incremento de glóbulos rojos.

También te puede interesar: Trastornos de la sangre (trastornos hematológicos)

Aunque es poco frecuente, se manifiesta en cinco individuos por cada millón de habitantes, especialmente hombres mayores de 40 años, la mayoría de los casos no presentan síntomas de policitemia vera, por lo que la propensión a formar coágulos sanguíneos que ocasiona puede llevar a mayor riesgo de infarto cardiaco (muerte de tejido por falta de suministro de sangre, en este caso por obstrucción en su flujo) y sangrados anormales debido a plaquetas defectuosas.

Otra de las complicaciones de la policitemia vera es el crecimiento descontrolado de células madre que da lugar a desarrollar leucemia mielógena aguda, un tipo de cáncer sanguíneo potencialmente mortal que se caracteriza por el crecimiento de glóbulos blancos inmaduros.

Difícil circulación

El mayor problema generado por esta enfermedad antes llamada hiperglobulia, radica en que el exceso de glóbulos rojos causa incremento del volumen sanguíneo. La sangre se vuelve más espesa, de modo que fluye con dificultad a través de los vasos pequeños (hiperviscosidad). Asimismo, el número de glóbulos rojos puede comenzar a incrementarse mucho tiempo antes de que se detecten sus manifestaciones iniciales.

El trastorno se desarrolla en forma lenta, a menudo los primeros síntomas de policitemia vera son:

  • Debilidad.
  • Fatiga.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareo.
  • Zumbidos en los oídos.
  • Dificultades para respirar, sobre todo al estar acostado.
  • Distorsión, destellos de luz o manchas negras en la visión.
  • Sangrado de encías y heridas insignificantes.
  • Piel enrojecida en palmas de las manos, mejillas y lóbulos de la oreja.
  • Comezón en el cuerpo, particularmente después de un baño caliente.

Otros síntomas menos frecuentes son la sensación de quemazón en manos y pies, dolor de huesos y molestias en la parte alta del abdomen, ya que hígado (que ayuda a asimilar alimentos y regula la química sanguínea) y bazo (interviene en el sistema de defensas y destruye células sanguíneas dañadas) pueden agrandarse a medida que progresa el trastorno.

Asimismo, el exceso de glóbulos rojos puede asociarse a otras complicaciones, como úlceras de estómago, cálculos renales (formación de "piedritas" en los riñones) y formación de trombos o coágulos sanguíneos que pueden obstruir el flujo en venas y arterias.

Diagnóstico de policitemia vera

La policitemia vera suele descubrirse de manera casual, incluso antes de que la persona presente algún síntoma, mientras se efectúa alguna revisión de rutina que incluye estudio de conteo de glóbulos rojos. Por lo general, los resultados muestran valores de hemoglobina y de hematocrito (porcentaje de glóbulos rojos en el volumen total de la sangre) anormalmente elevados.

Sin embargo, el diagnóstico de policitemia vera no se realiza únicamente con esta prueba, ya que el nivel alto de hematocrito puede deberse a otras causas, como policitemia relativa (el número de glóbulos rojos es normal, pero la cantidad de plasma es baja) y policitemia secundaria (la falta de oxígeno debido a fumar, vivir a gran altitud o sufrir padecimiento respiratorio estimula la sobreproducción de eritrocitos).

Por tal motivo, el hematólogo debe recurrir a pruebas para detectar policitemia, entre ellas la medición en sangre de oxígeno, eritropoyetina y prueba de conteo sanguíneo completo, la cual mide la cantidad de hemoglobina en sangre, así como tamaño (volumen corpuscular medio) y número de glóbulos rojos y blancos. En raras ocasiones se necesita efectuar una biopsia de médula ósea (extracción de una muestra para su observación al microscopio).

Tratamiento de policitemia vera

Tras confirmarse el diagnóstico de policitemia vera, se emprenderá un tratamiento para reducir la alta viscosidad de la sangre, con ello se ayudará a evitar hemorragias y trombosis.

El recurso más empleado es la flebotomía, que consiste en extraer unos 500 microlitros de sangre cada día hasta que el hematocrito comience a disminuir. Cuando los glóbulos rojos alcanzan un valor normal, la extracción de sangre se realizará de acuerdo con las necesidades individuales.

En caso de que el número de plaquetas aumente demasiado es probable que haya incremento del tamaño del hígado o del bazo de manera notable. Esto puede requerir uso de quimioterapia (tratamiento con fármacos que se emplea principalmente en cáncer y que destruye a las células de la médula ósea) o administración de medicamentos que reducen el número de células sanguíneas, entre ellos hidroxiurea y anagrelida.

Existen otros fármacos que permiten controlar los síntomas de policitemia vera, entre ellos los antihistamínicos, que alivian la comezón, y ácido acetilsalicílico u otros analgésicos similares, pues elimina la sensación de quemazón en manos y pies, además del dolor de huesos. La mayoría de los pacientes tratados oportunamente no experimentan problemas graves.

Toma en cuenta que algunas estadísticas señalan que más de la mitad de los sujetos con policitemia vera que manifiestan los síntomas y no llevan tratamiento mueren en menos de dos años por complicaciones. En cambio, aquellos que se apegan a la terapia adecuada viven un promedio 15 a 20 años. Por ello, se recomienda asistir a evaluación médica preventiva cada año para efectuar estudios de química sanguínea para detectar alteraciones en etapas tempranas, con lo que mejora notablemente la calidad y expectativa de vida.

¿Tienes alguna pregunta sobre este tema?

Pregunta al Médico

Salud y Medicinas

Mario Rivas Última actualización: Vie, 22/07/2011 - 09:21