¿Qué hacemos con el sudor?
¿Qué hacemos con el sudor?
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¿Qué hacemos con el sudor?

En ocasiones es refrescante, en otras incómodo y, en algunas más, resulta molesto. El sudor es parte de nosotros mismos y con él hemos aprendido a vivir. Pero, ¿qué es?

El sudor es generado por miles de glándulas diseminadas por todo el cuerpo que se vierte a través de un número igual de poros sobre la superficie de la piel. Su principal objetivo es regular la temperatura corporal, sobre todo cuando ésta se eleva al realizar ejercicio físico o por causa del medio ambiente, pero en ocasiones alguno de estos factores puede provocar que se pierdan hasta 11 litros de líquido en un día, lo que sin duda es nocivo para la salud por la cantidad de sales que se desechan.

Los especialistas reconocen dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas, que producen mayor cantidad de sudor y que se encuentran uniformemente distribuidas en la piel. Las otras se denominan apocrinas, y se forman en axilas, ingles y el área genital antes del nacimiento, pero empiezan a ser funcionales hasta la pubertad y se activan cuando se experimentan fuertes emociones, desde coraje o miedo hasta excitación sexual.

El sudor en su origen no tiene olor molesto; éste se debe a las bacterias que proliferan en las zonas húmedas y cálidas del cuerpo, donde se acumula. Sin embargo, a lo largo de la historia del hombre se han empleado una serie de compuestos o fórmulas para ocultar el mal olor o para impedir que el sudor se manifieste.

Ahora bien, la humedad en las manos, al igual que la que baña el cuerpo entero, es producto de la emoción, fiebre, calor o ejercicio. En las palmas de las manos hay 400 glándulas sudoríparas por centímetro cuadrado, y su estimulación con frecuencia se asocia con estados de tensión y ansiedad. En cambio, el sudor frío que parece helarnos el cuerpo es resultado de un miedo que está al borde del pánico.

Factores como los antes mencionados derivan en hiperhidrosis, como se denomina a la sudoración excesiva, que en muchas ocasiones provoca tal molestia que debe recurrirse a cirugías especiales para anular la acción de las glándulas sudoríparas en ciertas zonas. Sin embargo, la Asociación Médica Norteamericana escribió recientemente un texto donde afirma que el uso controlado, en forma de inyecciones, de la toxina botulínica puede ser la alternativa para el tratamiento del exceso de sudoración.

De manera normal y sin que podamos percibirlo, a través del sudor excretamos aproximadamente medio litro de agua por día, en un efecto que se conoce como transpiración, aun y cuando no ejercitemos nuestro cuerpo. Por ello, ante la presencia de este eterno acompañante, sólo nos queda estar atentos a que no se presente de manera excesiva porque ello podría ser señal de alguna alteración en nuestro organismo.

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Salud y Medicinas

Lido Coronado Última actualización: Jue, 14/07/2011 - 10:03