Cómo cuidar una contractura muscular
Cómo cuidar una contractura muscular
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Descubre cómo cuidar una contractura y qué hacer para evitarla

¿Quién no ha sentido dolor después de entrenar, trabajar o, simplemente, tras dormir en una mala posición? Si también es tu caso, te interesará saber cómo cuidar una contractura muscular y conocer algunos tips para evitarlas.

Los músculos están hechos de fibras que se estiran o se contraen dependiendo del movimiento y fuerza que hagamos.

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Las contracciones pueden ser voluntarias (como cuando movemos brazos y piernas) o involuntarias (como las que mueven el corazón o intestinos).

Pero hay veces que esas contracciones duran más de lo esperado, manteniendo la tensión de las fibras musculares. A esto se le llama contractura y suele venir acompañado de síntomas como:

  • Dolor en la zona que se intensifica con el movimiento.
  • Hinchazón.
  • Dificultad para mover la parte del cuerpo dañada.

Aunque normalmente se considera que estas lesiones son leves y no representan peligro para la salud, si la contractura es seria o no es atendida correctamente puede causar alguna de estas complicaciones:

Mala circulación: la inflamación estrecha los vasos sanguíneos, haciendo que el oxígeno y los nutrientes no lleguen correctamente a esa parte del cuerpo. Por otro lado, los músculos producen toxinas que no pueden ser desechadas.

Fibras musculares rotas: puede llegar un punto en que la tensión es tanta que las fibras se rompen, causando dolor intenso y una ligera hemorragia interna que puede poner en riesgo la salud del músculo.

Golpes y torceduras son la principal causa de una contractura muscular.

¿Por qué nos contracturamos?

Antes de saber cómo cuidar una contractura muscular, es importante que aprendas a prevenirlas. Para ello, te explicamos las tres principales causas de esta lesión.

Por movimiento

Los músculos están hechos para esforzarse, pero todo tiene un límite. Cuando un mismo grupo de músculos realizan movimientos muy intensos o por mucho tiempo el resultado es una contracción.

La revista The New England Journal of Medicine explica que la tensión en las fibras musculares afecta el metabolismo de algunos nutrientes como el calcio y aumenta la producción de lactato, desecho muscular que puede causar:

  • Dolor.
  • Calambres.
  • Sensación de fatiga.

Por desgaste

Este tipo de contractura se da al terminar una rutina de ejercicio extenuante, cuando un músculo no es capaz de relajarse rápidamente.

También pueden ser causadas por pasar mucho tiempo en una misma postura (como al dormir chueco), por lo que también se conocen como contracturas posturales.

Por lesión

Cuando una fuerza daña a los músculos (como en golpes o torceduras) los músculos se van a contraer para proteger las articulaciones y órganos que se podrían ver afectados.

Sin embargo, esta contracción dura más de lo que debería, lo que causa inflamación y dolor.

Ejercítate, pero con cuidado para evitar una contractura.

tips para prevenir una contractura muscular

  1. Realiza calentamiento físico y estiramientos antes de empezar con una actividad física.
  2. Mantente hidratado tomando 2 litros de agua al día.
  3. Mientras mayor comodidad, mejor. Mantén una buena postura al trabajar utilizando objetos ergonómicos (hechos para uso humano).
  4. Evita cargar peso excesivo o por mucho tiempo.
  5. Lleva una dieta basada en frutas, verduras, carnes magras y aceites vegetales.
  6. Descansa después de hacer ejercicio y duerme al menos 6 horas cada noche.
  7. Evita el sedentarismo. Da caminatas de 10 minutos cada dos horas que pases sin moverte de tu asiento.

Los masajes son una buena terapia para cuidar las contracturas y lesiones musculares.

¿Cómo cuidar una contractura muscular?

Si ya te lesionaste, lo primero es consultar a tu médico. Puede que no sea nada serio, pero ¿cómo saberlo? Muchas veces fisuras o fracturas ligeras se confunden con contracturas.

Si el médico ya confirmó que es una contractura muscular, sigue sus recomendaciones al pie de la letra. Nosotros te dejamos las más comunes para reducir el dolor y que tu lesión sane lo más rápido posible.

Terapia térmica

Las bajas temperaturas reducen el dolor y la inflamación, mientras que el calor ayuda a que los vasos sanguíneos se dilaten, lo que mejora la circulación de la sangre.

De acuerdo con la Clínica Mayo, ambos son importantes para la recuperación del músculo siempre y cuando se utilicen de la forma correcta.

Frío: lo primero es reducir el dolor. Si tienes a la mano, utiliza compresas frías; si no, mete agua fría o con hielos a una bolsa plástica y cúbrelo con una tela delgada.

Colócalo sobre la lesión y déjalo actuar por entre 10 y máximo 20 minutos. Deja reposar sin nada por 5 minutos y continúa con el siguiente paso.

Calor: ahora, lo importante es que el músculo empiece a sanar con un relajante muscular como es el calor. Igual que con el frío, puedes utilizar compresas para deportistas o tomar un baño caliente por 10 minutos.

Recuerda que la terapia térmica no es una cura ni sustituye ningún tratamiento médico, sólo es una técnica auxiliar para los malestares de una contractura muscular.Acude a tu médico si sientes un malestar para que te diga cómo cuidar una contractura muscular.

También te recomendamos

  • Guardar reposo.
  • Utilizar férulas para limitar el movimiento (si tu médico lo cree necesario).
  • Hacer masajes ligeros a lo largo de los músculos para mejorar la circulación (siempre y cuando esto no genere dolor).

Ahora que sabes cómo cuidar una contractura muscular y qué hacer para evitarlas, ¡muévete con seguridad! Y recuerda que siempre es importante que un médico revise cualquier lesión, por más pequeña que sea.

¿Tienes alguna pregunta sobre este tema?

Pregunta al Médico

Emanuel Ávila

Emanuel Ávila Última actualización: Mié, 24/07/2019 - 08:18