Infinitesimalidad: pequeñas dosis, pero muy potentes
Infinitesimalidad: pequeñas dosis, pero muy potentes
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Infinitesimalidad: pequeñas dosis, pero muy potentes

Uno de los principios homeopáticos más controvertidos es el de infinitesimalidad. ¿Cómo es posible que soluciones cada vez más diluidas puedan conservar actividad terapéutica? Existen pruebas que demuestran su efectividad tras años de exitosa aplicación.

En Homeopatía, el concepto de infinitesimalidad se refiere a la preparación de medicamentos en dosis muy pequeñas que serán administradas al enfermo. Se ha intentado encontrar alguna explicación racional, y a partir de serie de hechos observables se han emitido diferentes hipótesis sobre esta medida terapéutica.

“En este contexto, resulta fundamental tener presente que la Homeopatía define la potencia de sus medicamentos de acuerdo al número de diluciones: cuanto más diluidos estén, más fuertes son. Esto se determina con un número, de modo que cuanto más alto sea, indica que la dilución es elevada. Lo anterior difiere de los postulados de la Medicina convencional y la Bioquímica, que establecen que a mayor cantidad de ingrediente activo se obtendrán efectos fisiológicos superiores, tanto positivos como negativos”, señala el Dr. Manuel Gómez García, especialista egresado de la Escuela Libre de Homeopatía de México, localizada en el Distrito Federal.

Mecanismo de acción

El principio de infinitesimalidad es la tercera premisa básica establecida por el Dr. Samuel Hahnemann para la práctica de la Homeopatía, que consiste en la administración de dosis extremadamente pequeñas del medicamento, lo cual asentó de la siguiente manera:

“No es virtud de una opinión preconcebida, ni por amor a la singularidad que he decidido utilizar dosis tan bajas para cualquier sustancia. He llegado a esta conclusión tras múltiples experiencias y observaciones que me han demostrado que mayor cantidad de medicamento, incluso en el caso en el que sea benéfico, no actúa con más intensidad ni es necesaria para la curación de la enfermedad. He ido disminuyendo las porciones, y como he observado siempre los mismos efectos, si bien en menor grado, he descendido hasta las mínimas que, a mi parecer, son suficientes para ejercer una acción curativa sin que actúe con violencia sobre el organismo, lo cual es capaz de retrasar la curación.”

Al respecto, el Dr. Gómez García refiere que “tras la demostración experimental, realizada por Hahnemann y sus alumnos, de una actividad curativa de diluciones cada vez mayores de distintas tinturas, las preparaciones homeopáticas son diluidas en forma extrema, a fin de ser administradas como medicamentos”.

Así, cuando se trata de una formulación muy potente, los síntomas que genere serán más agresivos, y al contrario. Es el nivel de concentración de cada sustancia lo que determina el efecto perjudicial o estimulante producido en las células u órganos. “Por tanto, al utilizar los ingredientes activos en dosis infinitesimales, es decir, muy diluidos, se elimina la toxicidad química del compuesto original; no obstante, se conserva su poder terapéutico”, agrega el médico homeópata.

Variedades

Ahora bien, es importante tener presente que la dilución consiste en serie de operaciones sucesivas de reparto del ingrediente activo en un vehículo inerte, generalmente alcohol. Cada etapa requiere agitación muy fuerte del tubo o frasco donde se encuentra, procedimiento conocido como dinamización.

La técnica original recomendada por Hahnemann consistía en sacudir el fondo del tubo en posición vertical con serie de golpes secos sobre superficie firme (él lo hacía contra un libro con tapas de cuero) durante cien veces seguidas; actualmente se pueden utilizar agitadores automáticos.

De acuerdo con el Dr. Gómez García, existen diferentes tipos de diluciones, las cuales son utilizadas habitualmente, como:

  • Decimales hahnemanianas. Se identifican con las letras DH, D, X y XH; consisten en usar recipiente de 10 centímetros cúbicos (cc), al cual se le agrega 1 cc de tintura madre (ingrediente activo extraído de plantas, animales o minerales) y se completa con 9 cc de alcohol de 70º; después se dinamiza para obtener la primera dilución decimal (1/10).
  • Centesimales hahnemanianas. Se reconocen con las letras CH y C, y se preparan en contenedor de 100 cc, al cual se vierte 1 cc de tintura madre y 99 de alcohol de 70º; se agita y se obtiene la dilución centesimal (1/100).
  • Korsakovianas (K). Se utiliza recipiente de 100 ml de capacidad, el cual se llena con 100 ml de tintura madre. Posteriormente se vacía y, gracias a las fuerzas de absorción y adherencia, queda aproximadamente 1 ml del activo; luego, se añade alcohol hasta alcanzar 100 ml, se dinamiza y obtiene la dilución denominada 1K.

En cualquiera de los tres casos, para obtener diluciones mayores es preciso continuar el mismo procedimiento, siempre partiendo de la dilución anterior. De esta manera, se producen medicamentos con mayor potencia, cuya prescripción dependerá de las características físicas, mentales y emocionales de cada paciente.

Si bien existen opiniones controversiales respecto al mecanismo de acción y efectividad de los medicamentos homeopáticos debido a su escasa cantidad de ingredientes activos, están claramente demostradas sus propiedades terapéuticas. Lo anterior se ha documentado a través del tiempo en millones de tratamientos, los cuales devuelven la salud, no ocasionan efectos secundarios y son adecuados para todo tipo de pacientes.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista de la Asociación Nacional de la Industria Farmacéutica Homeopática, A.C. (Anifhom).

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Salud y Medicinas

Lorena Rodríguez Última actualización: Mar, 12/04/2011 - 07:57