Por qué es malo reprimir las emociones
Por qué es malo reprimir las emociones

Por qué es malo reprimir las emociones

¿Sabías que cuando sonríes por compromiso, generas efectos insospechados para tu salud? Te decimos por qué es malo fingir emociones y cuáles son sus consecuencias.

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Sentimientos que dañan a la pareja  

Un estudio en el que participó la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en España, descubrió las insospechadas consecuencias de fingir tus emociones.

De acuerdo con los investigadores, simular emociones sin llegar a experimentarlas realmente afecta la salud de los trabajadores y, al mismo tiempo, la satisfacción de sus parejas.

Cuando los expertos hablan de "simulación emocional", se refieren a la modificación de las expresiones faciales y corporales de una persona, pero sin cambiar para ello su estado emocional interno.

"Fingir emociones en el trabajo es una estrategia frecuente de regulación de emociones que se usa para cumplir con las expectativas de la organización", explicó Alfredo Rodríguez, investigador del departamento de Psicología Social, del Trabajo y Diferencial de la UCM.

Al mismo tiempo, el especialista advirtió que reprimir las emociones reales "agota a los trabajadores"; como consecuencia, al llegar a casa también fingen sentimientos en la convivencia con su pareja, lo que conduce a una disminución de la satisfacción marital.

Síntomas por fingir emociones

El estudio publicado en The Spanish Journal of Psychology, menciona que los efectos de impedir que salgan a flote las verdaderas emociones son varios, entre los que destacan:

Los investigadores descubrieron que una de las principales consecuencias de fingir emociones es el aumento de los niveles de agotamiento emocional, lo cual se traduce en decaimiento físico y mental.

Estos síntomas se manifiestan especialmente cuando el individuo tiene la sensación de no poder dar más de sí mismo; además, disminuye su interés o deseo de convivir con amigos o familiares. En otras palabras, ¡huye de cualquier relación social!

Reprimir emociones causa trastornos

Los efectos de fingir sentimientos por compromiso en el entorno laboral (¡y en cualquier otro!), suele generar ansiedad. De acuerdo con un estudio publicado en 2017 en el portal Psychiatric Services, el principal problema de quienes acostumbran reprimir sus emociones es no buscar ayuda profesional.

Es frecuente, por tanto, que las personas dejen pasar los días o crean que con el tiempo la situación mejorará y ya no será necesario ocultar sus verdaderos sentimientos. Desafortunadamente, cuando una emoción genera dolor no puede "disimularse", tampoco conviene "guardarla en un cajón" para liberarla después; por el contrario, es recomendable permitir que se exprese y encontrar la mejor forma de manifestarla.

Simular algo que no sientes es común y no hay por qué avergonzarse, a menos que se convierta en hábito cotidiano y una forma de vida que, tarde o temprano, le pasará factura a tu salud física y mental.

Más allá de la opinión de expertos, tú y yo sabemos lo malo que es reprimir las emociones porque nos aleja de las personas que amamos, nos impide lograr nuestros sueños y, en el peor de los casos, provoca malestares físicos que si se pasan por alto, pueden convertirse en trastornos que dismuyen nuestra calidad de vida.

Si deseas encontrar alternativas para dejar de fingir emociones, busca la orientación de un psicólogo profesional.

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Laura Ruiz Mata

Laura Ruiz Mata Última actualización: Vie, 22/03/2019 - 16:17