Videollamadas durante la pandemia
Videollamadas durante la pandemia
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Así aprendí a vivir con videollamadas sin ansiedad

Desde que inició el aislamiento por el coronavirus, esta forma de comunicarse ha facilitado la vida familiar y laboral, aunque hay quien piensa lo contrario, como mi amiga Mariana, que a diario se pregunta: “¿Por qué no me gustan las videollamadas?”

Estrés y videoconferencias

Ansiedad por videollamadas

Muchas personas que hoy reconocen “odiar” las videollamadas, aceptan que tampoco son aficionadas a las conversaciones telefónicas porque las consideran una pérdida de tiempo.

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Sin embargo, ante la necesidad de establecer distanciamiento para evitar la propagación del coronavirus, han accedido a participar en reuniones vía Internet que incluyen audio y video, aunque lo han hecho a regañadientes, como Mariana.

“Odio tener que arreglarme para hablar frente a la pantalla con mis compañeros de trabajo, porque la mayor parte del día en casa uso playeras informales, no me peino ni me maquillo”, dice mi amiga.

“Lo peor es ver mi propio rostro en toda la pantalla, eso me estresa; siempre estoy pensando si los demás notan mis defectos, el acné que padezco o mi angustia por no saber en qué momento debo hablar o limitarme a escuchar a los demás”, reconoce.

Al parecer, Mariana tiene razón en sentir ansiedad. El énfasis en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo durante las videoconferencias son factores que suelen provocar estrés en muchas personas.

¿Cuándo es mi turno?

A diferencia de lo que ocurre en la vida real, el hecho de que aparezcan momentos de silencio durante las videoconferencias genera ansiedad y la necesidad de “llenar” esos vacíos momentáneos.

“Somos tantos en la pantalla, que no sé cuándo es mi turno para hablar o si escucho una pregunta, imagino que alguien responderá; si no ocurre de inmediato, el silencio me angustia. Pareciera que mis compañeros no están con ánimos para hablar o hemos perdido la cordialidad que compartíamos”, confiesa Mariana.

Por si fuera poco, las videoconferencias parecen estar afectando el valor de la comunicación no verbal; al centrarse en rostros, se pierden detalles de posturas o movimientos corporales indispensables para comprender los mensajes.

“Es como si las mentes estuvieran en contacto, pero los cuerpos saben que no lo están, y eso me genera incomodidad”, dice Mariana.

Psicólogos aseguran que esta disonancia es emocionalmente agotadora, pues todo el mensaje que recibimos depende exclusivamente de la información verbal.

También hay ventajas en las videoconferencias

Es indudable que la facilidad de seguir trabajando a distancia durante la pandemia se debe a la tecnología moderna y las videoconferencias son parte de ella.

Ventajas de las videoconferencias

Esta nueva forma de comunicarnos ha permitido enlazar a familiares y amigos sin importar qué tan lejos se encuentren unos de otros, realizando no solo juntas de trabajo o reuniones escolares, también encuentros entre parejas y hasta ¡fiestas virtuales!

Si bien los entornos nuevos provocan inseguridades sociales, sobre todo en personas introvertidas o poco aficionadas a compartir imágenes (¡y sonidos!) del sitio donde viven, es evidente que las videollamadas han favorecido el bienestar social en tiempos de aislamiento.

Para Mariana o cualquiera que se resista a usarlas, podrían tomarlas como una oportunidad para aprender a manejar nuevas aplicaciones o maneras de comunicarse sin tener que salir de casa e incluso, para superar emociones negativas que han venido arrastrando por largo tiempo.

"Ahora, cuando los silencios frente a la pantalla me incomodan, tengo a la mano una lista de temas que quiero abordar y los comento en cuanto mis compañeros se quedan callados", dice Mariana.

Seguridad emocional durante las videollamadas

"También soy consciente de que miles de personas participan en reuniones virtuales varias veces al día y no están preocupadas por su ropa o gestos, ni por el escenario o la iluminación que los rodea, así que tampoco vale la pena atormentarme por ello. ¡Nadie es perfecto y lo mejor es no dar tanta importancia a aspectos tan triviales, sobre todo, en estos tiempos de crisis que vivimos!", reflexiona Mariana.

Ahora lo importante es adaptarnos a los tiempos que ha provocado la pandemia del coronavirus y salir fortalecidos. ¡Anímate!

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