Turismo de suicidio se duplica en cuatro años en Suiza
Turismo de suicidio se duplica en cuatro años en Suiza
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Turismo de suicidio se duplica en cuatro años en Suiza

Un total de 611 residentes de 31 países fueron ayudados a morir en Suiza entre 2008 y 2012, según reveló un equipo de investigadores de la Universidad de Zúrich, quienes revisaron las bases de datos del Instituto de Medicina Legal de esta ciudad para constatar que la cifra de personas que recibieron asistencia para suicidarse en este país pasó de 86 a 172 casos en cuatro años.

“A final de este periodo la tendencia continúa, pero los datos de 2013 y 2014, así como de los propios suizos, forman parte una investigación en curso”, señala uno de los investigadores, Julian Mausbach, quien explica el trasfondo médico y legal detrás del también denominado “turismo de suicidio”.

“El código penal suizo establece que todo individuo que por motivos egoístas incite o ayude a otro a cometer suicidio o intentar hacerlo será castigado (si esa otra persona a partir de ahí se suicida o lo intenta) con pena privativa de libertad de hasta cinco años o monetaria”, señala Mausbach.

Sin embargo, el investigador de la Universidad de Zúrich aclara que existen ciertas condiciones para el suicidio asistido “como enfermedad terminal, pronóstico sin esperanza o dolor insoportable, las cuales han sido fijadas por las organizaciones de derecho a morir reconocidas en este país”.

De los 611 casos registrados, prácticamente todos recurrieron a la misma organización (Dignitas), cuyas tarifas para el suicidio asistido oscilan entre 7,500 y 8,600 euros aproximadamente (128 mil a 147 mil pesos mexicanos).

Según el estudio, casi la mitad de las personas que viajaron para morir en Suiza enfrentaban enfermedades neurológicas, como parálisis, problemas de la neurona motora, Parkinson o esclerosis múltiple. El resto padecía afecciones reumáticas, cáncer, trastornos cardiovasculares graves u otras patologías (incluso, 1 de cada 3 sufría más de una enfermedad).

La edad promedio de quienes buscaron asistencia para suicidarse fue 69 años y, en más de la mitad de los casos, se trató de mujeres; prácticamente todas las muertes se indujeron con pentobarbital de sodio, fármaco de la familia de los barbitúricos.

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