Glaucoma, sigiloso enemigo de la vista
Glaucoma, sigiloso enemigo de la vista
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Glaucoma, sigiloso enemigo de la vista

Ignorancia y falta de síntomas evidentes son responsables de que el glaucoma cause 8% de casos de ceguera en el planeta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pues su tratamiento médico generalmente inicia cuando el daño a la visión es imposible de reparar. 

Visión en peligro

El glaucoma es trastorno caracterizado por aumento de la presión del globo ocular, lo cual provoca lesiones irreversibles al nervio óptico. Se trata de enfermedad común durante la tercera edad (aunque puede afectar a cualquier persona), pues existe deterioro natural de la vista que se acentúa cuando el paciente sufre diabetes, hipertensión o tiene antecedentes de la enfermedad entre sus familiares.

Existen dos tipos de glaucoma:

  • De ángulo abierto: el humor acuoso dentro del ojo drena lentamente, provocando que se eleve la presión intraocular (casi siempre en ambos ojos); esto ocasiona progresiva pérdida de la visión que comienza a los lados del campo visual y, en casos extremos, puede producir ceguera.

Este tipo de lesión no presenta ningún síntoma al inicio de su desarrollo, pero más adelante, cuando el daño ya es irreversible, hay ligeros dolores de cabeza y dificultad para adaptarse a la oscuridad; también es frecuente que el enfermo experimente visión en túnel.

  • Glaucoma de ángulo cerrado: provoca ataques súbitos de aumento de presión ocular, generalmente sólo en un ojo, porque el espacio entre la córnea y el iris (por donde sale el fluido del ojo) es más estrecho de lo normal. Es común que la escasa iluminación o algunos medicamentos provoquen la dilatación de la pupila y con ello, que el iris bloquee el drenaje del fluido, lo que trae como consecuencia el aumento de la presión intraocular.

Los síntomas de este padecimiento son:

  • Halos de color rosa alrededor de las luces.
  • Dolor en el ojo y la cabeza.
  • Rápida pérdida de la visión.
  • Repentino y agudo dolor pulsátil (movimiento intermitente) en el ojo.
  • Náusea y vómito (aunque muchas veces pueden confundirse con problemas del aparato digestivo).

Cabe señalar que esta enfermedad puede ser hereditaria y se presenta con mayor frecuencia en mujeres y personas de raza negra.

Atención al glaucoma

Ante la falta de signos de glaucoma evidentes y la ignorancia sobre el padecimiento, conviene acudir al oftalmólogo al menos una vez al año, sobre todo, a partir de los 40 años de edad.

Cuando el problema se detecta a tiempo, se puede detener su evolución con medicamentos que controlen (en una primera fase), la presión intraocular y si no dan resultado, es posible crear (con rayo láser o cirugía) un orificio en el iris para aumentar el drenaje del fluido acuoso.

Si piensas que has llegado a la edad madura sin problemas con tu vista, es mejor que ratifiques esa convicción acudiendo a un oftalmólogo, porque las consecuencias de no identificar oportunamente el glaucoma, podrían oscurecer tu futuro.

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Salud y Medicinas

Fernando González G. Última actualización: Vie, 24/05/2013 - 09:10